:: El Demonio De Tu Guarda ::

Ay, mi Diablo Guardián: Dios te lo pague!

En esta nota: Cinco años de distancia . . .


Yo he de vivir un poquito a tu lado, con tus enojos y tus rabietas de niña cabrona, y has de enfermar, tu, mi alma, sin cura que la despoje, ni santo que la absuelva . . . has de ser cada momento, cada soplo que entre la lluvia viaja, has de ser nube y noche despejada para salir a fumar al balcón. Y yo he de vivir un poquito de ti mientras me matas, acurrucada detrás de mis recuerdos entre sien y sien.

Déjame la costilla rota, quiero confundir este dolor . . .


A Carolina, con cariño . . .




Augusto Ángel Grajales Manzo

Lado Izquierdo

La noche de anoche fue extraordinaria,
me gusta pensar que entiendes que me hacia falta.
Amanecer contigo siempre ha sido bello . . .
Hoy debo dormir, Morfeo vino a mi encuentro,
te estare esperando para velar mi sueño.
Quedara vacia la oscura siniestra,
de mi cama fria puedes hacer tu hogar.



Augusto Ángel Grajales Manzo

"Parecía que el pinche día iba a amanecer jodido, ya llevaba dos horas tratando de dormir y nada, a pesar de la lluvia no lo conseguía, hasta tengo ganas de llamarte pero no se qué madres te diría, igual ya me diste tu numero pero como que muchas excusas no se me ocurren, y a las 2 de la madrugada, que mamada.


Sin duda haberte encontrado hoy me ha puesto demasiado nervioso, no sé si es la puta lluvia que parece más desconsuelo que alivio a la tierra, o tu invitación de niña buena, que quiere ser mala y meterme a su cama, porque eso de que solo "vamos a dormir" cuando vaya a verte suena a pura y reverenda mentira, por no decir, chingadera.



De verdad crees que podrás controlarme, ya pensaste en la sola idea de cómo hacerlo y yo en la pendeja de no poder dormir, igual y nunca pasa, porque está en verde que yo vaya, pero esa es la promesa. y además, tu sabes, la gente cambia, la vida es corta, el tiempo cabrón y yo no me quiero quedar con las ganas, antes yo era decente y tu, no sé, pero ahora rayas en lo que dicen una niña bien, si, tu invítame a tu cama pero no vamos a dormir. . . "



Augusto Ángel


En esta nota: Una Cerveza . . .

Que has de ser tú, mi copa,

desayuno en la soledad.
Que has de estar riéndote sola
porque me estás viendo llorar,
más yo he de ser esa persona,
que contigo ha de acabar;
no estas fría pero eres mía,
y no te tendré piedad . . .




Augusto Ángel Grajales Manzo

El diablo y yo nos entendemos...


El diablo y yo nos entendemos
como dos viejos amigos.
A veces se hace mi sombra,
va a todas partes conmigo.
Se me trepa a la nariz
y me la muerde
y la quiebra con sus dientes finos.
Cuando estoy en la ventana
me dice ¡brinca!
detrás del oído.
Aquí en la cama se acuesta
a mis pies como un niño
y me ilumina el insomnio
con luces de artificio.
Nunca se está quieto.
Anda como un maldito,
como un loco, adivinando
cosas que no me digo.
Quien sabe qué gotas pone
en mis ojos, que me miro
a veces cara de diablo
cuando estoy distraído.
De vez en cuando me toma
los dedos mientras escribo.
Es raro y simple. Parece
a veces arrepentido.
El pobre no sabe nada
de sí mismo.
Cuando soy santo me pongo
a murmurarle al oído
y lo mareo y me desquito.
Pero después de todo
somos amigos
y tiene una ternura como un membrillo
y se siente solo el pobrecito







De: Jaime Sabines
Otro recuento de poemas
(1950-1991)

DEFINICIÓN

Mi mujer es solo mía,
Es tormento, es fantasía.
Es su nombre dulce viento
Que ventila mi pasión.
Es tirana cuando quiere,
Es guerrera todo el día;
Es la flor de primavera
Que me hace renacer.

. . .

Augusto Ángel Grajales Manzo

Oración del caído


Más que un sentido,
Pido un sueño
Que me haga creer,
Que no me deje desfallecer.
Pido fuerza para levantarme,
Pido fe.


De un buen amigo, eXUDUS


En esta nota: Nadie . . .

Has pensado en lo simple que suena la palabra amor cuando se dice, o en el tormento de aquel que la escucha, en la esperanza del que la pronuncia, en las expectativas de los dos, en lo corto del tiempo en que se escapa si no es guardada en el corazón, has pensado en mi . . . ?


Amar es un verbo taciturno que nos obliga a creer en las madrugadas. Podrías confundirte, no hablo de una mujer, ni de un hombre, ni de un ser humano fuera de mi, hablo de mi mismo, del estar enamorado, de las consecuencias de tener un amor prisionero y libre a la vez, incongruente y victimario. . . de pensar en el mañana consiente del dolor, o de la risa que puede aparecer tan de repente. . . y he pensado en ti!


. . .


Augusto Ángel Grajales Manzo

ESTÁN MURIENDO MARIPOSAS


Están muriendo mariposas en la lluvia,
De noche, en la espera del silencio;
Avecitas sin alma, seres sin pulsión.
Están muriendo mariposas de colores,
Como revoloteando de amor al sol.

Están muriendo mariposas por doquier,
En las puertas de las casas, en los ríos,
En las orillas de los ríos mueren siempre,
Y yo pido que su muerte no sea eterna,
Que se mueran un día y mañana vengan
O que se mueran lento en primavera,
O en un fugaz suspiro que se mueran.
Por si no te vuelvo a sentir tan cerca,
Que se vaya contigo mi universo
De tardes de funerales de insectos.

Si se mueren, que mueran en vuelo
Y que lleguen lejos, tras tu sombra;
Dejando huellas que me sirvan de guía,
De estela y motivo para no olvidarte
Que se mueran, si, todas, pero no hoy.


Augusto Ángel Grajales Manzo

HASTA QUE TE HICISTE NADA

Nunca hablaste mucho,
pero besabas tan bien
que tus besos sabían a dulce
cuando me mirabas.
Por las tardes te pienso,
aunque no me atreva
a virar sobre tus pasos
y seguirte hasta donde estás.
mi corbadía va a materme
lentamente un día de estos,
mientras tú tomes café
sentada en la plazuela.

recuerdo bien aquel momento
cuando dijiste coqueta:
-"creo que estoy enamorada . . . "-
Y pensé en mí alegremente,
hubo después un silencio,
y luego otro, y nada más,
como cuando se van las horas
caminando por la cera
que puedes ver enfrente.

Pasaron tristes los días,
y estaba casi seguro
que yo podía decir lo mismo;
mientras, te miraba,
hasta que te hiciste nada;
y ese "nada" se arremolino
entre mis entrañas.
hoy, cada que te pienso
me das asco, nauseas . . .
y siento vomitarte toda
desde muy adentro.



Augusto Ángel Grajales Manzo

HE DE ESCRIBIR

En ti he de escribir mis notas,
poesía libre de tus labios,
y de tu lengua, echa abandonos.
Que tu calma no maldiga
el que añore tu presencia.
Que tu piel no me persiga
y yo no entienda esta insistencia,
que ha de escribir con tu boca,
besos de amor en la mía.


Augusto Ángel Grajales Manzo

Hola!!

Bienvenidos sean todos a este mi espacio, es un resurgimiento, una version recargada de lo que ya he venido haciendo, solo que ahora, llega con otro nombre, y con otra temática ya mas especifica y no tan libre . . .

Recuerden, que siempre hay un cabrón que se lleva lo mejor de nuestras vidas, pero tambien un demonio de la guarda, que nos aconseja en susurros, cuando joderlo para siempre . . .

Ángel . . .



>
> De Quien Dicen El Mensajero De Dios!!

Para quienes no me conocen puedo decir que soy al que buscaban, que soy el viento, el agua y la voz que sale de tu garganta, que soy amigo de mis amigos y de mis enemigos, quien quiere darles siempre la mano. Soy un hombre libre, con las manos atadas a tantos sueños que desde hace mucho persigo, algunos ya vienen en las bolsas de mi pantalón. . . otros, siguen corriendo.

Soy joven sin que esto me lleve a decir entre labios mil excusas para no pagar por mis errores, soy necio, soy obstinado con todo intento. Algunos dicen por ahí - percepción aparte - que soy simplemente un maldito, que tengo todo lo que necesito, una mujer a la que amo, amigos en cada pueblo que visito, un atado de pescado, un poco de aguardiente y mucho cielo pa' volar.


Para mis padres quizás soy un sueño, para mis hermanas el hermano de en medio, para el resto de mi familia soy el que no espera los momentos.

Estudio por amor a lo que hago, no por convicción ni deseo. Trabajo cada noche con la alegría, con la luz de aquella niña, que me enseña a ser quien soy y por las madrugadas espero a que salga el sol para volver a mi misión.

Suelo llegar cuando no me esperan, asomarme a donde no me llaman, decir lo que me taladra, cansar con mi lucha para convencer con mis palabras de que quedarme quieto es peor que ponerme a soñar. . .