:: El Demonio De Tu Guarda ::

Ay, mi Diablo Guardián: Dios te lo pague!


En esta nota: Una Cerveza . . .

Que has de ser tú, mi copa,

desayuno en la soledad.
Que has de estar riéndote sola
porque me estás viendo llorar,
más yo he de ser esa persona,
que contigo ha de acabar;
no estas fría pero eres mía,
y no te tendré piedad . . .




Augusto Ángel Grajales Manzo

El diablo y yo nos entendemos...


El diablo y yo nos entendemos
como dos viejos amigos.
A veces se hace mi sombra,
va a todas partes conmigo.
Se me trepa a la nariz
y me la muerde
y la quiebra con sus dientes finos.
Cuando estoy en la ventana
me dice ¡brinca!
detrás del oído.
Aquí en la cama se acuesta
a mis pies como un niño
y me ilumina el insomnio
con luces de artificio.
Nunca se está quieto.
Anda como un maldito,
como un loco, adivinando
cosas que no me digo.
Quien sabe qué gotas pone
en mis ojos, que me miro
a veces cara de diablo
cuando estoy distraído.
De vez en cuando me toma
los dedos mientras escribo.
Es raro y simple. Parece
a veces arrepentido.
El pobre no sabe nada
de sí mismo.
Cuando soy santo me pongo
a murmurarle al oído
y lo mareo y me desquito.
Pero después de todo
somos amigos
y tiene una ternura como un membrillo
y se siente solo el pobrecito







De: Jaime Sabines
Otro recuento de poemas
(1950-1991)

DEFINICIÓN

Mi mujer es solo mía,
Es tormento, es fantasía.
Es su nombre dulce viento
Que ventila mi pasión.
Es tirana cuando quiere,
Es guerrera todo el día;
Es la flor de primavera
Que me hace renacer.

. . .

Augusto Ángel Grajales Manzo

Ángel . . .



>
> De Quien Dicen El Mensajero De Dios!!

Para quienes no me conocen puedo decir que soy al que buscaban, que soy el viento, el agua y la voz que sale de tu garganta, que soy amigo de mis amigos y de mis enemigos, quien quiere darles siempre la mano. Soy un hombre libre, con las manos atadas a tantos sueños que desde hace mucho persigo, algunos ya vienen en las bolsas de mi pantalón. . . otros, siguen corriendo.

Soy joven sin que esto me lleve a decir entre labios mil excusas para no pagar por mis errores, soy necio, soy obstinado con todo intento. Algunos dicen por ahí - percepción aparte - que soy simplemente un maldito, que tengo todo lo que necesito, una mujer a la que amo, amigos en cada pueblo que visito, un atado de pescado, un poco de aguardiente y mucho cielo pa' volar.


Para mis padres quizás soy un sueño, para mis hermanas el hermano de en medio, para el resto de mi familia soy el que no espera los momentos.

Estudio por amor a lo que hago, no por convicción ni deseo. Trabajo cada noche con la alegría, con la luz de aquella niña, que me enseña a ser quien soy y por las madrugadas espero a que salga el sol para volver a mi misión.

Suelo llegar cuando no me esperan, asomarme a donde no me llaman, decir lo que me taladra, cansar con mi lucha para convencer con mis palabras de que quedarme quieto es peor que ponerme a soñar. . .